El humo de un cigarrillo me hacía naufragar entre el mareo, la vigilia y el sueño. Yo estaba sentado frente a la casa de un tío que murió hace algunos años en Palermo. Llegó un niño se sentó en el andén, intuí que cargaba un arma y que iba a sacarla, en efecto se levantó la camiseta le disparo primero a un niño que estaba cerca, luego cuando me miró y vi en sus ojos que también me iba a disparar arranqué a correr, me hizo 5 o 6 disparos, corrí y lograba escaparme de la ruta de los proyectiles, podía ver la curva que hacían en el aire los proyectiles. Doblé la esquina y me asomé me para ver si aún seguía el disparador sentado allí, lo estaba. Me subí a un taxi chevrolet spark, era de noche, me acomode en el asiento trasero, justo detrás del conductor,
- Buenas noches me lleva por favor al polideportivo
- Si señor
Estaba muy oscuro y no veía el interior del taxi, no me recosté sobre el espaldar, sino que adelante mi cabeza, sentí mis labios tocando no el tapizado de un asiento sino tocando piel, retraje y me incorporé, recosté mi cuerpo y en la oscuridad ataba cabos: el asiento del señor no tenía espaldar y él no vestía camiseta y sobresalían varías verrugas en su piel. Alguno de esos lunares los rocé con mis labios un minuto antes. El señor era de tez morena, y parecía sentado en una canoa. Había reacomodado el asiento, si tenía espaldar pero lo había reacomdado.los pies los tenía levantados y apoyados en el espaldar hacía adelante, luego sus nalgas las apoyaba en un pedacito de silla y parte de su espalda quedaba descubierta. Observé por la ventana los huecos y la falta de pavimento en la vía.
- Que carretera tan mala
- Si
Un carro azul spark se atravesó en la calle y estacionó de cara al taxi bloqueándonos el paso. Era una señora joven de tez blanca, parece que se le olvido algo de su casa y llevada del afán no reparo que nos había cerrado la ruta
- Oiga Ud., no se da cuenta que llevamos la ruta, vieja loca, le dije
La señora no me volteó a mirar, mejor dicho en su ángulo de visión estaba yo pero no se detuvo para una respuesta ni lanzó un gesto.
El conductor le dio la vuelta al carro y continuamos mi ruta de escape.
- Buenas noches me lleva por favor al polideportivo
- Si señor
Estaba muy oscuro y no veía el interior del taxi, no me recosté sobre el espaldar, sino que adelante mi cabeza, sentí mis labios tocando no el tapizado de un asiento sino tocando piel, retraje y me incorporé, recosté mi cuerpo y en la oscuridad ataba cabos: el asiento del señor no tenía espaldar y él no vestía camiseta y sobresalían varías verrugas en su piel. Alguno de esos lunares los rocé con mis labios un minuto antes. El señor era de tez morena, y parecía sentado en una canoa. Había reacomodado el asiento, si tenía espaldar pero lo había reacomdado.los pies los tenía levantados y apoyados en el espaldar hacía adelante, luego sus nalgas las apoyaba en un pedacito de silla y parte de su espalda quedaba descubierta. Observé por la ventana los huecos y la falta de pavimento en la vía.
- Que carretera tan mala
- Si
Un carro azul spark se atravesó en la calle y estacionó de cara al taxi bloqueándonos el paso. Era una señora joven de tez blanca, parece que se le olvido algo de su casa y llevada del afán no reparo que nos había cerrado la ruta
- Oiga Ud., no se da cuenta que llevamos la ruta, vieja loca, le dije
La señora no me volteó a mirar, mejor dicho en su ángulo de visión estaba yo pero no se detuvo para una respuesta ni lanzó un gesto.
El conductor le dio la vuelta al carro y continuamos mi ruta de escape.

